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feb-2016

Cementerio de Trenes de Uyuni, Bolivia

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Quien pasa por Uyuni no puede dejar de visitar el cementerio de trenes, un lugar olvidado en pleno desierto, escenario casi apocalíptico, habitado por enormes fantasmas y esqueletos de metal, cubiertos por una densa capa de óxido, donde se acumulan  letárgica décadas de amnesia desde el último viaje realizado en los inicios del siglo XX. Dentro de las locomotoras y debajo de la arena permanecen enterradas los recuerdos de un próspero pasado industrial y minero de la región. Solo vez  viejos caparazones que se deterioran poco a poco representando un presente inmóvil y sin rumbo. ¿Qué pasó en Uyuni?

Los vestígios de la Uyuni desaparecida

La pequeña población de Uyuni localizada en el departamento de Potosí es la puerta de entrada para todos los que deseamos visitar el mayor desierto de sal del mundo, el Salar de Uyuni. En los últimos años esta localidad del sudoeste boliviano, com poco más de 30 mil habitantes, ha ganado notoriedad internacional por hacer parte del itinerario del Rally Dakar que ha contribuido al aumento del turismo en la región, actividad que constituye actualmente uno de los pilares de la economía local.

En el pasado tuvo un papel determinante, ya que fue el primer lugar de Bolivia en tener tren. En 1889 fue inaugurado el primer ferrocarril que unía Uyuni con la ciudad de Antofagasta (actualmente de Chile), un punto comercial estratégico para la exportación de minerales a través del Oceano Pacífico. Posteriormente la línea fue ampliada a otras localidades como Oruro y Villazón que se beneficiaron en gran medida con la llegada del tren.

Lastimosamente este periodo de optimismo y prosperidad duraría pocos años. En 1904 y después de la Guerra del Pacífico (también llamada Guerra del Guano y el Salitre”) Bolivia firmaba el tratado de “Paz y Amistad” con Chile, perdiendo el control sobre el puerto de Antofagasta y comprometiendo el comercio de la región y consecuentemente terminaría por afectar también el funcionamiento de los ferrocarriles bolivianos.

En pocos años la red fue reducida a unos pocos kilómetros y muchas de las máquinas que anteriormente eran usadas para el transporte de mercaderías dejaron de ser necesarias y fueron abandonadas en lo que hoy llamamos Cementerio de Trenes, no es más que decrépito museo a cielo abierto que paso a ser parte del circuito turístico de la zona.

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Tren de Uyuni a Oruro

Pero aún hay trenes en movimiento en Uyuni. La línea que une a esta pequeña ciudad con la ciudad de Oruro permanece activa. Son alrededor de ocho horas de viaje, cruzando paisajes simplemente espectaculares. Era particularmente bonita la llegada a Oruro, cuando se deslizaba entre las aguas del desaparecido Lago Poopó, que debido al cambio climático y la mala planificación por parte del estado boliviano, este lago a dejado de serlo afectando la fauna y la flora que vivía aquí.

Una última advertencia para los que quieran realizar el trayecto entre Uyuni y Oruro en tren: aquí los relojes van a otro ritmo y el concepto de puntualidad tiene otro significado, con largo y frecuentes retrasos, especialmente en época de lluvia. Nosotros tuvimos que espera mas de tres horas en la estación, a media noche, sin calefacción (en pleno desierto a mas de 3 mil metros de altitud) y con informaciones contradictorias por parte de los propios funcionarios de la empresa estatal de ferrocarriles. Finalmente llega nuestro tren y después de atravesar las líneas férreas y cruzar por el interior de otro tren (fue surreal) pudimos acomodarnos finalmente  en nuestros asientos de primera clase (que son muy baratos y recomendados) y dar inicio a nuestro viaje y despedirnos de Uyuni.

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  1. Viaje por Perú y BoliviaRoadMoving /

    […] Salar de Uyuni, el mayor desierto de sal del mundo. Con una parada por el medio en el fotogénico Cementerio de trenes de […]

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