Exploradores en la Antártida: buscando el fin del mundo

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Viajar, irse de vacaciones, alejarse de la rutina, hacer una pausa a nuestra cotidianidad es algo que necesitamos todos. Ya sea cual sea nuestra condición, el “cambiar de aires” nos renueva, de alguna manera nos rejuvenece. Es por eso que la industria del turismo es uno de los sectores mas boyantes en la actualidad; simplemente con visitar una página web podemos hacer nuestras reservas de hotel y transporte, prácticamente podemos ir a cualquier lugar.

Polo sur

Antártida

Pero hace un poco más de un siglo, el concepto de viaje era mucho más complejo, se viajaba básicamente en barco y/o tren de vapor así que desplazarse conllevaba tiempo y dinero. A principios del siglo XX, se vivió una fiebre por los descubrimientos, el ser humano quiso llegar a cada parte del planeta, conquistar el mundo, conquistar la naturaleza.

La fiebre por la exploración polar

Una de las empresas más interesantes por aquel entonces era llegar a aquellos lugares que se consideraban inalcanzables, los polos eran uno de ellos. Y como si se tratase de una competencia arriesgados exploradores, patrocinados por corporaciones y estados se embarcaron a tierra de nadie con el fin de poner su respectiva bandera.

explorador Amundsen y su tripulación

Amundsen y su tripulación a bordo del GJØA

El polo norte se dirimió bastante rápido, el norteamericano Robert Peary a bordo del Roosevelt salió desde Nueva York, y acampando en el cabo Sheridan en la isla de Ellesmere, se adentró en busca del objetivo, eran finales de febrero de 1909 y para el día 7 de marzo en la anotación de su diario, Peary, confirmaba que había llegado a su sueño. Un hecho más que cuestionado hoy en día, incluso muchos sectores no creen que Peary halla llegado.

Cuando esta noticia llega a otro de nuestros exploradores, el noruego Roald Amundsen, le hace cambiar de planes. Después de ser el primero en navegar la ruta del noroeste, la que une el océano atlántico con el pacífico por la parte septentrional de América del norte, con la idea de llegar al polo norte, su objetivo cambia, decide aventurarse y cambiar de hemisferio. Su intención es entonces el Polo Sur. Antes de partir le envía un telegrama a Robert Falcon Scott, el explorador inglés que también quería conquistar el continente blanco. De esta manera esta exploración se convierte en una carrera.

rutas de Amundsen y de Scott

Mapa de las rutas tomadas por Amundsen y Scott

Las expediciones de Amundsen y scott

A mediado del enero de 1911, Amundsen atraca al Fram en la plataforma de hielo de Ross y sobre este terreno levantó su campamento, el Framheim. Entre tanto Scott a 320km de Amundsen en MacMurdo Sound haría lo propio con su equipo. La idea de Scott era seguir la ruta que en 1908 Ernest Shackleton había abierto con la expedición Nimrod, cruzar el glaciar Beardmore hasta la meseta Antártica. Amundsen abriría su propia ruta atravesando los montes transantárticos hasta la misma meseta.

Los siguientes meses serían una constante lucha contra la naturaleza, las bajas temperaturas y la noche antártica de seis meses de duración, entre otros factores, construirían la templanza de aquellos aventureros.

Perros groenlandeses en el polo

Perros groenlandeses de la expedición de Amundsen

En septiembre, con el inicio del día antártico, el equipo de Amundsen parte hacia su objetivo. Un equipo tirado por trineos con perros groenlandeses, un grupo bien entrenado, con experiencia y unido. Scott por su parte no saldría hasta noviembre, con un equipo mas grande, caballos mongoles y vehículos motorizado, se sentía más confiado, aunque las relaciones internas no eran del todo buenas.

El 14 de diciembre de 1911, los expedicionarios noruegos llegarían al polo sur, levantando su campamento dejando la bandera noruega y una nota por si no volvían al Framheim. Treinta y cuatro días después llegaría Scott. Con un mal estado físico y con la moral en el suelo, deciden regresar a la Isla de Ross, una vuelta que nunca ocurriría. Una serie de infortunios, malas decisiones y falta de coordinación del equipo británico, hicieron que todos los hombres de Scott, incluido él mismo murieran en los siguientes meses tratando de volver. Bajo condiciones infrahumanas, temperaturas de hasta -41 grados, con congelaciones, algunos ciegos y con un extremo agotamiento los últimos hombres de la expedición inglesa murieron. Sus cuerpos encontrados a finales de 1912 dan a entender que Scott fue el último en morir.

Campamento noruego polo sur

Expedición noruega en el Polo Sur

Por su parte para el 25 de enero de 1912, Amundsen y todo su equipo regresaban a su campamento base, con la gloria en sus manos. Por la falta de medios solo hasta su llegada a Hobart Australia, el 7 de marzo se anuncia públicamente.

Las dos caras de la moneda

Mas de un año más tarde la carrera se dirime a favor de los noruegos, con un precio muy alto por parte de los ingleses. Amundsen y Scott comparten el mérito juntos de explorar aquello que solo se nos pasa por la imaginación, por llegar donde otros no han llegado, por poner a prueba sus cuerpos y su mente. Pioneros en un un mundo que ya le quedaba poco por descubrir, llegaron al límite.

Scott en su cabaña

Cabaña de Scott en el Cabo Evans. Invierno de 1911

Ahora el límite esta mas allá de nuestro planeta, para otros viajeros, exploradores que se aventuraran a descubrir nuevos paisajes poniendo nuevamente a prueba la capacidad del ser humano. Seguramente estos nuevos retos estarán más allá de este planeta. La lucha contra la naturaleza continúa.

Lugar: Antártida

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